De niño no me gustaban los libros ni las sotanas ni salir en procesión, era tan desobediente como el viento de poniente, revoltoso y juguetón, en vez de mirar pal cielo me puse a medir el suelo que me tocaba de andar, y nunca seguí al rebaño, porque ni el pastor ni el amo eran gente de fiar...
Como el viento de poniente - Marea (Besos de Perro)
No hay comentarios:
Publicar un comentario